jueves, 17 de junio de 2010

Mundo, pequeño mundo

Hace más de un año y medio que dejé a Juancho y la vida en pareja. Son 547 días con 13 hrs., y me siento sola.
“Vamos al ruedo” me dije, al estilo Bridget Jones compré unas calzas, dos pares de zapatillas y un par de auriculares. Entre yoga, abdominales y step, me reinserté en el mercado del amor.
Totalmente decidida y con el autoestima en el nivel donde tiene que estar, me acordé que una vez vi a un amigo de un amigo. Que estaba mas bueno que el pan recién horneado.
Llamada aquí, llamada allá y Tomy concertó la cita de canuto en un bar. donde él iba todos los viernes.
Pantalones cola parada, remerita escotada, completamente tuneada fui a encontrarme con Rafael.
Sentada en la barra con un sex on the beach revolvía los hielitos con la palmerita de plástico y me mordía los labios. Estaba ansiosa, triste y sorprendida. ¿Triste? Sí triste… ¿acaso no es triste la situación de tener que andar orquestando citas y molestando a medio mundo sólo porque me siento sola y no tengo un perro que me invite a salir?
En fin, ahí estaba yo sentada haciendo tilín tilín con el vaso cuando sentí una mano fuerte pero suave sobre mi hombro.
-¿Ursula?-
Giré con una sonrisa muy amplia y con los ojos llenos de intrigas.
-Hola, ¿Cómo estas Rafael?
La sorpresa fue tremenda cuando lo vi y me di cuenta que estaba mucho mejor de lo que yo recordaba.
Nos mudamos a una mesa cercana, con luces tenues pero cerca del pasillo, para no hacerlo tan tramposo.
Hable de mi vida, mi vocación, la infancia, la adolescencia, planteé mis típicas preguntas existenciales y robé una que otra sonrisa.
Rafael estaba cómodo, yo también. Rafael estaba contento, yo también. Rafael estaba sólo, yo también… y lo hizo, me preguntó “¿Por qué estas aquí? ¿Cómo? respondí. “Sí, ¿por qué estás aquí Úrsula, que te pasó para buscarme y estar aquí?
La respuesta fue sencilla: “creo que lo mismo que te pasa a vos…”
-¿Qué? dijo, ¿tu novio también te dejó por otro hombre?
Estallé en carcajadas, sostenía mi panza y tapaba mi boca, convencida que la broma había sido excelente, hasta que levanté la mirada y me di cuenta que no era.
Inmediatamente se borró mi risa y pregunté como fue.
-Doloroso, dijo él tras una pausa, raro y reconfortante.
-Para, para ¿reconfortante?
-Y sí, a la larga, la loca encontró la felicidad, la que yo no le podía dar. Se dio cuenta que estaba enamorada de una compañera de trabajo, una flaca linda, simpática y muy humana, que se yo, le dio lo que yo no pude o no supe…
- ¿Me estás diciendo que te hubiera dolido más si te dejaba por otro hombre?
-No, me hubiera dolido igual, Flavio se enamoró y el amor es ciego, no distingue de blancos o negros, lindos o feos, hombres o mujeres, el amor es, y por más que uno quiera, no puede luchar contra él.
Poco a poco fui sintiendo que adoraba a Rafael, no por lo que le pasó, sino por como lo razonó.
Esa persona era hermosa no solo por fuera sino que también lo era por dentro. Me invitó a su casa a “seguir la charla”.
Con la tuneada que tenía encima, la necesidad de cariño y la exitosa inserción al Lover Market, me di cuenta que Rafael no merecía ser usado, o por lo menos, que era demasiado bueno como para convertirlo en presa de una noche.
No sé si habré hecho bien o mal, si me llamará o no lo hará nunca más. Es una incertidumbre con la que preferí quedarme a empezar a sentir algo por él. Me asusté.
Gentilmente y tratando de encontrar las palabras justas (que no salieron para variar) le dije: “mirá Rafa, vos me gustas y mucho, pero ahora no da para ir a tu casa, yo no te conozco lo suficiente y prefiero parecer una adolescente que no sentirme cómoda o segura”. Me interrumpió con esos dientes perlados, me besó y dijo “te entiendo Ursula, vamos que te llevo a tu casa”.
En las escaleras de entrada al edificio, luego de los halagos pertinentes nos besamos tiernamente y subí. Llegando al último escalón tuve una sensación extrañísima, me di vuelta y clavándole la mirada le pregunté: “¿Cuál es el apellido de Flavia? Sacudiendo la cabeza, entre sonrisas y subiendo al auto contestó Roca Luna, buenas noches Ursula, estamos en contacto. Se sentó y se fue.
Sé que el relato se hizo largo, pero tenía que explicarlo entero para que entiendan mi cara cuando llegué al 7º piso para contarle a Alma como fue mi noche, y al entrar al dpto me presentó a su amiga: “Ursula, ella es Flavio Roca Luna, compañera de la empresa. Flavia, ella es Ursula De la Puente, mi mejor amiga”…





jueves, 22 de abril de 2010

Nos ganó la parca



Y deambulaba por las calles mirando los viejos edificios, la plaza vacía, las veredas ausentes. Tal vez estaba llena de gente; tal vez la arquitectura era nueva pero, la oscuridad de mi corazón y la desazón no me permita ver más allá que vació e incertidumbre.
Me senté en un banco de la vieja Plaza Colón, me prendí un pucho, arrollé mis piernas dobladas entre los brazos y sin pensar, meneándome hacia atrás y adelante rompí en llanto.
¿Dónde te fuiste sin mí? ¿Por qué me dejaste aquí y no me diste la oportunidad de decirte que lo lamento, que a pesar de todo aquello te ame?
Todavía siento el olor a tabaco fresco en la pipa que solías fumar, los interminables cafés negros – “siempre cargados, que pase el sueño”- solías decir.
Corría en bombachas rosas por el interminable pasillo lleno de brujas, duendes y cocos hasta llegar al comedor abrir la puerta, y verte sentado ahí. Siempre quieto, tranquilo, inmóvil, gigante, hermoso como eras.
Tu sonrisa era plena, destellaba calidez y protección, con ojos cómplices me mirabas para darme el aprobado sin que mamá se enoje por mi presencia, y como loca saltaba a tus rodillas para que me abraces y acurruques en tus brazos.
Mi viejo querido, el tiempo nos ganó, nos hizo más añejos y nos mostró los errores… mis errores que no pude remediar.
Años de soberbia, bronca y aprensión por cosas que ambos sabemos, nos alejaron más y más, al punto de no hablarnos, no vernos, malditos resentimientos sinsentido que hoy veo y no puedo cambiar… el tiempo nos ganó.
Esa mañana me quemé las manos con el aceite de las milanesas y tu imagen vino a mi, mente, te escuche decirme como lo solías hacer de adolescente “hay mi Ursulita, dedícate a seguir estudiando, porque para ama de casa…” y esa sonrisa cómplice, amiga, tierna, orgullosa.
Mientras me en cremaba las manos con aloe vera sonó el celular. Era la vieja, la vieja desesperada, triste, desahuciada, llorosa. Y simplemente dijo: “mi amor, sé que estarás ocupada con tus labores pero, tu padre bebé, tu padre ha muerto hace una hora”
Estabas tan noble, tan dulce, tan hombre omnipresente que el aura de tu alma inundaba de luz la sala. Puse en tu mano izquierda cerca del corazón, aquella moneda de 10 centavos que me diste esa mañana que me iba de casa, diciendo que era el amuleto de la suerte. Sólo vos y yo sabemos viejo lo que valías esos 10 centavos.
No te lloré una sola lágrima viejo, no susurré “porqué”, no creí que todo fuera verdad. Esperaba que un piano caiga del techo o que entre una banana voladora y darme cuenta entonces, que todo era un sueño.
Pasaron 5 meses y 2 días, hoy te estoy llorando en esta plaza viejo, preguntándome porqué no te dije “perdón”. Los años y la muerte me hicieron entender el porque de lo que hiciste, de lo que hicimos.
Se me fue tu vida en la nariz y no llegué a decirte gracias, te quiero o déjame sentar en tu regazo y acurrúcame por favor, te necesito mi viejo.
Y tu grandeza y paciencia infinita me dio la última lección mi viejo: decir perdón, te amo, te necesito, me haces feliz, debe ser hecho en el momento que lo siento y no dejarlo pasar, sino mi viejo, viene la parca para ti o para mí y ahí, no hay marcha atrás.

lunes, 5 de abril de 2010

Marihuana... mito vs realidad


Según el diccionario etimológico del Oxford English dictionary, la palabra adicto, significaba devoto, o entregado a algo.
La adicción psicológica producida por la marihuana es esto, la entrega del uso y el abuso de una persona por una sustancia gratificante a nivel mental.
El controversial y añejo debate acerca de la adicción al cannabis, se encuentra en el ojo de la tormenta, ya que, después de infinito dimes y diretes, no se puede comprobar empíricamente, -o como le gustaría llamarlo a la abuela- a ciencia cierta, si esto es así o no. Entre opositores y partidarios, el tema de la marihuana se mistificó.
A tal punto que, por falta de políticas educativas, la gente sólo puede obtener información a través del boca a boca, y algo que leyó alguna vez en alguna parte.
Es importante saber que muchas de las cosas que se piensan acerca del consumo de la marihuana están demonizadas no sólo por políticas ideológicas de Estado, sino también por la religión y la opinión publica en sí.
Córdoba es una ciudad diversa, en la cual, el uso de la marihuana es un común denominador. Proponemos que en vez de mirar hacia un costado, miremos objetivamente el uso y el consumo de esta droga aún ilegal, para demistifircarla y comprender cuales son sus reales efectos.
La mirada crítica, nos debe servir siempre como un tamiz que nos haga distinguir los diferentes discursos, y así lograr un pensamiento producto de la interpretación y no de la propaganda o la mistificación.
Dicho esto, el debate abre sus puertas y se asoma la primer cuestión en velo: ¿El consumo de marihuana causa la adicción? Como bien lo dijimos, se comprobó científicamente que la adicción a la marihuana es psicológica, no física.
Una adicción psíquica se basa en el deseo de continuar tomando un estimulante para producir placer, reducir una tensión o evitar un malestar.
En este sentido, el famoso Manual de Merck, utilizado por la comunidad estudiantil de medicina, como libro de cabecera, define que “al igual que el alcohol, la marihuana puede ser usada de modo intermitente por muchas personas sin que les cause una disfunción aparente social o psicológica, ni tampoco adicción”.
Por lo tanto, depende enteramente de la estructura mental y capacidad de deserción y elección de la persona, por el uso y no abuso de la misma. Tanto el café como el juego o el chocolate, son también drogas “psicológicas”.
Es absurdo pensar que, por jugar a las cartas de vez en cuando con amigos, esto puede convertirse en ludopatía.
De la misma manera, es absurdo pensar que el consumo de marihuana lleva necesariamente al consumo de drogas duras como la cocaína o heroína. Todas y cada una de las adicciones psicológicas, tienen que ver con la salud mental y el equilibrio socio emocional que carga el individuo.
Una persona excluida socialmente, solitaria, abandonada, es más propensa que las otras al abuso de sustancias estimulantes, para escapar de su realidad, sea cual fuere esta droga.
Por otro lado, es común escuchar que “este narcótico causa daños irreversibles al cerebro”, este postulado se debe a un estudio realizado en los años 70 por el Dr. Robert Heath, el cuál fue ampliamente criticado y desmoralizado por el Instituto de Medicina y la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Ya que, demuestra que para la experiencia del estudio, fueron utilizados como prueba solo cuatro monos, empleo de dosis exageradamente altas (imposibles para consumo), falsa identificación de la estructura normal del cerebro del simio como dañado y en general su imparcialidad y falta de objetividad en el tratamiento.
¿Y con respecto al cáncer? Debemos aclarar que al ser inhalado por consumo en cigarrillo sí, es cancerígeno.
Esto lleva a la inevitable comparación tabaco-cannabis. Ambos tienen el mismo modo de consumo, pero sus efectos nocivos son totalmente diferentes.
Una persona adicta al tabaco, fuma en el mejor de los casos, unos 20 cigarrillos diarios (una etiqueta). Una persona que consume cáñamo, fuma en los casos más excesivos 8 porros diarios.
Pero se debe tener en cuenta, que la marihuana puede ser consumida de diferentes formas y no solo por inhalación en cigarrillo, se puede consumir con un vaporizador, el cual permite el consumo directo de THC (que es el elemento que causa los efectos psicoactivos del cannabis) ya que tiene una temperatura menor de vaporización que el resto de la planta, lo que significa que puede ser inhalado si tener que hacer combustión con el resto de los componentes del cáñamo, evitando inhalar los elementos tóxicos o cancerígenos. También puede ser consumida tanto en infusiones como en comidas, eliminando así sus elementos cancerígenos de manera total ya que no hace falta la combustión.
En sí más allá de su debate, prohibición, mitos, verdades y mentiras, el uso y consumo de la marihuana se ha instalado en nuestra sociedad. Es una nueva cultura descendiente de la globalización que vino para quedarse e instaurarse en nuestra realidad cotidiana.
Por lo tanto, es preciso “no hacer la vista gorda” y creer en la problemática con seriedad, entendiendo que lo único que puede ayudar a inscribirnos en los nuevos movimientos culturales es la educación, las políticas de estado de prevención e información certera, esquivando la creación de discursos propagandísticos que favorecen intereses que poco tienen que ver con la verdadera intención de proteger a sus habitantes. Y sí, creando discursos críticos, derivados de la interpretación del pensamiento en el espacio y medio social actual.

martes, 18 de agosto de 2009

Pecados Capitales, Cap III



Padre nuestro que estas en los cielos, venga a nosotros tu reino y hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.
Fé, fé que mueve montañas, que mueve el mundo y lo hace funcionar como la maquinaria que hoy es. Opresores y oprimidos, domingo tras domingo piden perdón y suplican por una pizca de esperanza.
Dentro de grandes edificios de piedra, oro, con sotanas bordadas; leen el dictamen del Señor.
Somos Pro-Vida dijo el Padre Juan. Estamos a favor de la vida, cueste el estigma social que cueste, nosotros vamos a defender la vida.
La vida, explica, comienza al momento de la concepción, por tanto, el feto es digno de derechos y protección. La vida en sí misma, es más importante que la calidad de vida.
Me es difícil entender que es más importante el inicio de la vida, con un número en el país de 8.688 niños muertos por desnutrición en el último año, en sólo un año.
La pregunta en realidad no es “¿Qué hace, lo tiene? La pregunta en realidad es ¿Cómo hace, lo mantiene? Y digo, mantener tanto económica, psicológica y emocionalmente hablando.
Matías, en su tesis cree contestar mi pregunta, así que tomo un colectivo y voy directo a su hogar, se la planteo y grabo la respuesta: “si nos basamos en la ética de las consecuencias (la cual plantea que ¿si el aborto se hace legal, las consecuencias serían mejores o peores que las que se obtienen con el ilegal?) podemos también hacernos cuestionamientos del tipo ¿las consecuencias serían mejores o peores si se eliminara a la mitad de la población, a los judíos, a los retardados, etc.?”. “¿No es acaso la misma base que se tenía acaso en el régimen Nazi?”
Lamenté que Maria Elena no éste allí, para que Matías diga en su cara que es una nazi y lea en sus ojos la respuesta.
Entre otros de mis leves recuerdos de las noticias de la semana, creo haber escuchado por ahí que se está haciendo una movida en el Vaticano para que los obispos, curas y sacerdotes se hagan cargo y den el apellido a los hijos que tuvieron por ahí.
Se me revuelven las tripas de tanta hipocresía; pero el punto es uno y no me tengo que salir de él. Cierro los ojos, veo los de Marie y me vuelvo a preguntar… ¿lo tiene?
¿Cómo no tenerlo? No tenerlo significa que las puertas del cielo se han cerrado para esta maldita pecadora, no tenerlo significa ser una asesina a sangre fría.
Busco entre mis miles de notas acerca del tema, y no logro encontrar ninguna, creo que en medio del asco las hice un bollo y las tire a la basura.
Pero el punto es uno, y no debo correrme de él.
El aborto no debe ser legal, mejor dicho, no debe SER. La respuesta es sencilla, es una vida, un corazón que late dentro de una, no importa cuánto tengas, qué tengas o cuánto dejes de tener. Es una vida.
La constitución, explica Matías, es clara cuando dice “Reconoce y garantiza el derecho a la vida y a nacer de todo niño por nacer. El niño por nacer, como todo ser humano, tiene, el derecho inalienable a la vida como primer derecho, fuente y origen de todos los demás derechos humanos”.
Es clara la explicación, me planteo, ¿es clara como origen de Todos los demás derechos? ¿Cuáles derechos? Es más que evidente, que con el sueldo y la vida de Marie, este pequeño no tiene el más mínimo derecho a nada en el país (y fuera de él).
Terminemos con la farsa, veamos. Ese niño ¿tendrá acceso a su leche y sus pañales diarios, como los tendrá el hijo del letrado Matías? ¿Tendrá acceso a la educación, la salud, a la libertad, la igualdad, la no discriminación? Creen que será posible que ese niño no sea un marginado más de la sociedad, que viendo como su madre lava copas y frega el piso de la empanadería, no va a crecer a los golpes como un adulto, sin el derecho a jugar como un niño “normal”.
¿Creen que ese niño tendrá “los derechos” iguales a los hijos de los sacerdotes que ahora serán reconocidos?
Sinceramente, desde mi punto de vista- lo que no quiere decir que sea erróneo o correcto- no los tendrá. Y el ejemplo mas claro esta acá, el pibe que me cobró la cuenta del café que tomé con Marie, no pasa de los 15, y entre charla y café me llevé 5 estampitas de “te quiero mucho” “San expedito” y la merincoche.



domingo, 26 de abril de 2009

Pecados capitales. Cap II




Esa mañana estaba gris, toda la noche había llovido y los charcos de agua en los cordones de la vereda no paraban de moverse por el viento incesante.Maria Elena miró por la ventana, ató su larga melena con una prensa, observo la foto de su familia que estaba en la mesa de luz, lagrimeo un poco y salió de su casa.
Llegó hasta Av. Uruguay y Lima. Era una casita antigua pero bien cuidada, unas cuantas flores y plantas en el jardín y un inmenso portón de rejas blancas. Dudó por unos segundos, suspiró y rogó a Dios que todo salga bien.Tocó el timbre dos veces y desde el fondo de un pasillo, divisó un hombre de aspecto muy robusto, le calculó unos 50 años. Él abrió la puerta y dijo: “¿Ya tiene su turno?”. Maria Elena asintió con la cabeza y pasó con camino lento.
Había olor a matecocido en toda la casa, era una olla llena de agua hirviendo con yerba y peperina, luego le explicaron que eso era para despistar, ya que ese precario hospital, era una simple casa de una viejita que vivía en el lugar hace ya muchos años.
"La viejita" la miró con sus fríos ojos vendados de alquitrány a secas dijo:“¿tenés la plata? bueno ahora vas a tener que esperar unos minutos”.
La sala de espera era un viejo living con mesa de madera, plantas artificiales y dos mujeres jóvenes sentadas en los inmundos sillones, también esperando.
La hora y media de espera se fué entre Credos y pésames, llorando y en su llanto pidiéndole a Dios que la entienda.
La puerta se abrió, una cuarentona la guió por un largo pasillo, le dio una toalla y le solicitó que se higienice, luego –le dijo- debes pasar por la puerta negra, allí te estará esperando Angelita… (Angelita, paradójico nombre para terrible mounstro)
Su cabeza daba vueltas, sus pies estaban cada vez más pesados. Sentía desvanecer, ¿pero que podía hacer? "La decisión está tomada" se dijo y cruzó aquella puerta.
Una vez en la camilla, y sin ningún tipo de prueba, la misma "obstetra" se trasformó en anestesista y le suministró la droga.
Entre el efecto del químico y su desesperación Maria Elena se fue de viaje al lugar mas frío y delirante que jamás pudo imaginar. Media hora más tarde comenzó a recobrar el conocimiento. Escuchaba a Angelita hablar con “otra enfermera” sobre los australes que había encontrado en unas sabanas añejas dentro de su placard, escuchó hablar de “la putita anterior” que se había metido no sé cuantas pastillas para abortar y no le quedó mas remedio que recurrir a lo seguro.
El asco que sintió por esa horrible mujer no fue mas grande que el dolor que comenzó a sentir entre sus piernas y entre lágrimas pedía casi a gritos (con su débil voz anestesiada) que terminen esta maldita tortura de una vez.
La respuesta fue sencilla: “callate pendeja, tengo vecinos y la cana me pisa los talones, si seguís gritando te dejo restos adentro para que te pudras”.
Luego de los más aberrantes 53 minutos, la obstetra puso un caramelo de miel en los labios de Marie, le ordenó que lo coma y que se acueste en la cama de la habitación de atrás por media hora. "No importa si te baja la presión o si estas mal, si en media hora no te vas de acá por tus medios, Horacio te saca por la fuerza y te tira por ahí", dijo en un tono seco.
Con las pocas fuerzas que le quedaban, pálida como una hoja de papel encerado y un intenso dolor en los ovarios, media hora mas tarde Marie se encontraba arriba de un taxi, indicando la dirección de su domicilio.
Al terminar de subir las odiosas escaleras de su denigrante edificio, abrió la puerta de su departamento, hizo cinco pasos y se desplomó sobre la cama marinera. Fueron en total 25 las horas que durmió, pero al abrir sus ojos se dió cuenta que prefería seguir en ese mundo onírico que volver a su puta realidad.

domingo, 8 de marzo de 2009

Pecados capitales (cap 1 )


Ya estoy en mi departamento, les alegrará saber que conseguí empleo como columnista de un programa de radio.
Tengo que tocar un tema bastante jodido, con muchos pros y contras. Les cuento la historia que me contó mi entrevistada, Maria Elena y me dicen sus posturas al respecto.
Marie, como le gusta que la llamen, tiene 24 años, es estudiante de Ingeniería Civil y es oriunda de Santo Tomás, un pueblo de La Rioja
Tiene un departamentito que sostiene con su trabajo de: moza, lavacopas, delivery y lava pisos, en una empanaderia conocida de la ciudad; sus padres la ayudan pero el dinero no alcanza para mucho. 
Ignacio era el encargado de hacerle compañía y llamarse su novio desde que tiene 15 años, pero por cuestiones de la vida, él encontró el amor y de un día para el otro, sin más ni menos hablo con ella y le dijo que estaba enamorado de otra persona. La dejó después de 9 años de relación y a los tres meses estaba conviviendo con su actual mujer.
Marie sintió que la vida no tenía sentido, y que perdió toda su juventud al lado de alguien que no supo valorar todo el amor que ella le brindó. Cayó en un pozo depresivo, adelgazó 12 kilos y los estudios le ganaron por cansancio.
Un día Marie miró a su alrededor, vió su casa sucia, el baño era el de una Terminal pública y su atrapa sueños estaba lleno de telas de araña.
Se dijo “esto no dá para más”. Agarró el teléfono, llamo a una vieja amiga y arregló para después de 6 meses, salir a bailar por primera vez.
Música en la casa, maquillaje tirado por todos lados, interminables remeras apiladas en la cama (todas le quedaban grandes) y media botella de vodka vacía, era lo que vió Lucia cuando entró al departamentito.
- Esta noche es mi noche, estoy cansada de esperar a que vuelva y que me diga que se equivocó. El es felíz y yo no tengo nada que ver con eso.-
- ¿Y que vas a hacer?
- Así como estoy, esta noche salgo, conozco a alguien y me subasto para pasarla bien
- Pasame el vodka, que esta noche la rompemos

Batido en el cabello, tacones en mano y el labial un poco corrido, después de dos horas las chicas están entrando a el “Lankaster”. Pueden imaginarse la borrachera que tenían.
Salsa para empezar, los pies haciendo un semi ocho, baile y vueltas. Marie puso sus ojos en el morocho más lindo del lugar.
No demoró mucho en invitarlo a bailar y entre tragos y sonrisas, le dijo: “te tenés que sentir alagado, te elegí para lavar mis penas esta noche”. Un beso basto para que las manos de este morocho se pierdan entre sus faldas y media hora mas tarde iban camino a un hotel.
La lujuria es uno de los mejores pecados capitales dijo, pero al ser un pecado, Marie sabe que lo tiene que pagar de alguna manera.
Estuvo llorando en el café donde nos encontramos, tocando su vientre y diciéndome que no sabe que es lo que va a hacer.
Cobra 1000 pesos mensuales, paga 700 de alquiler, con 300 vive para sus estudios y no sabe el nombre del padre de su hijo.
Está demacrada con un embarazo de 5 semanas, el dinero en la billetera y la tarjeta de una “obstetra” que le cobra 500 por el trabajo. Tiene lágrimas en los ojos, desazón en el alma y la pregunta mas importante de su vida… ¿Lo tiene?

lunes, 19 de enero de 2009

Las escondidas


El estar en Florencia, mi pueblo, trajo muchos recuerdos e historias que estaban dormidos en mi memoria.
De niña tenía un mejor amigo Tomás, quien tenía unos 10 años más que yo.
Fue él quien me incursionó por los caminos de la lectura; mi memoria no es de las más pródigas, pero aseguro que fue él quien me contó una de las mejores historias que no se quien ni cuando la escribieron, pero decía así:
El séptimo día, luego de haber creado todo lo que se conoce en esta tierra, Dios se acostó a descansar.
Aprovechando la belleza del mundo y que el Todopoderoso dormía profundamente, todos los sentimientos se reunieron en uno de los jardines de América.
La picardía, tan ocurrente como siempre, propuso a los demás jugar a las escondidas y luego de un ta-te-ti el entusiasmo comenzó la cuenta de 100.
-1, 2, 3, 4...
Todos corrieron y encontraron un lugar cómodo y seguro donde esconderse.
La alegría encontró una colonia de coloridas mariposas que volaban llenas de libertad y se les unió. La tempestad miró al cielo y eligió las nubes negras. La pasión encontró un agujero en medio de las montañas donde podría ingresar con su calor sin herir a nadie y allí nació el volcán. El odio se metió en las mas altas y húmedas copas de los árboles. La grandeza en las cataratas. La tristeza se volcó en las ramas de los sauces, donde desde allí observaba a la nostalgia dentro de un estanque.
El entusiasmo contaba frenéticamente, 74,75, 76. Y el amor, la pereza, la indecisión y el dolor todavía no encontraban donde esconderse.
El amor tomó prestado un poco del coraje y hechó de su lado a la indecisión, pues no lo dejaba pensar claramente y comenzó a caminar por el sendero.
A lo lejos escuchaba 85,86, 87 entró a correr mirando a todos lados, hasta que divisó el rosal carmesí más bello que había visto. Con paciencia ingresó en él hasta que se sintió cómodo y quedo muy calladito.
Entre tanto la locura, alocada como siempre, corría de un lado a otro, agarrándose los pelos y gritando “¡Va en 94, 95, 96 no sé por qué por qué!”. Vio el rosal y como una flecha fue directo a esconderse.
-hhaaaiiii, hhhaaaiiii- se escuchó un grito desgarrador y llanto de dolor.
Era el amor, quien estaba tan tranquilo que no se dio cuenta que la locura ingresó al rosal, ella lo empujó, él perdió el control trastabillo y calló sobre las espinas pinchándose los ojos.
La locura se sintió tan mal y culpable que no sabía como pedirle perdón y prometió estar a su lado siempre.
Y es así amigos míos, que desde el séptimo, el amor es ciego y la locura su lazarillo.